El castillo del Aljau
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El castillo del Aljau

La excavación arqueológica llevada a cabo en 2010 en el solar ocupado con anterioridad por las casas de la calle Castillo confirmó la existencia en ese punto de una fortificación medieval, construida en el siglo XIV junto a un arrabal mudéjar y reformada a lo largo del XV. Los restos exhumados, dos cubos y un lienzo de muralla alamborada junto a algunas viviendas del arrabal, conforman un acceso en recodo con evidencias de haber alojado una puerta monumental construida con arco de ladrillo. Este pasillo protege el acceso a lo que parece ser un patio interior levantado sobre una plataforma rodeada de muros de tapial.

Su ubicación en el margen izquierdo del foso natural que forma el río Tarafa le permitía controlar el acceso a la villa a través del puente inmediato, así como vigilar la encrucijada de caminos hacia Monóvar, Novelda y Monforte. Todo ello le otorgaba un alto valor estratégico, aunque su función fue perdiendo sentido a lo largo del siglo XVI, y sobre todo tras la expulsión de los moriscos en 1609; a ese momento pertenece el último registro material que documenta la ocupación del recinto. A partir de ahí el castillo queda definitivamente abandonado para ser paulatinamente reutilizado y ocupado por pequeños huertos y casas de habitación, hasta su desaparición definitiva a finales del siglo XVIII con el derribo controlado de sus torres.