La Rafa de Perceval
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La Rafa de Perceval

La Rafa de Perceval, también llamada Rafa de la Acequia Nueva de la huerta Mayor o Rafa de la Acequiecica, es un azud construido en los años treinta del siglo XIX para retener las aguas del río Tarafa una vez rebasado el casco urbano de Aspe. Tras ser embalsadas se derivaban mediante una acequia para regar las tierras de la huerta Mayor más alejadas del pueblo, a donde no llegaban los sobrantes de la acequia de la Rafica.

Al parecer, la iniciativa de su construcción corresponde al entonces alcalde, Antonio Mira-Perceval Puerto, a quien también se atribuyen las gestiones para el levantamiento del acueducto del Hondo de las Fuentes. El origen de la rafa está íntimamente relacionado con la firma en 1838 de un acuerdo entre los ayuntamientos de Elche y Aspe y sus respectivas juntas de regantes para que se permitiese a los de Aspe el uso de las aguas del río en el tramo comprendido entre la Rafa Vieja de la Rafica y la Mina de Barrenas, que desde el siglo XIII habían pertenecido a los ilicitanos: esta concordia permitiría la construcción de este azud. En 1847 se rectifica y refuerza su estructura y posiblemente volviese a reformarse tras la devastadora riada de 1853.

La presa corta transversalmente la totalidad del cauce en una extensión de 20 metros y se eleva 3,25 metros sobre el lecho del río en el paramento que enfrenta a la corriente, donde presenta planta recta y forro de losas de mármol rojo. El mismo recubrimiento presenta la coronación, aunque tanto esta como el lado de aguas abajo tienen una ligera forma elíptica, con una depresión central que hacía las veces de rebosadero favoreciendo la continuidad del curso fluvial cuando se cerraba la compuerta de la acequia de la Acequiecica, que arranca desde el lateral derecho de la rafa; en el lado opuesto se conservan los restos de un grueso estribo que contenía el margen del cauce. El núcleo del azud está construido enteramente a base de gruesos mampuestos recogidos con abundante mortero de cal y grava, lo que unido a su escasa elevación sobre la lámina de agua ha permitido su conservación hasta hoy sin sufrir daños de consideración por las avenidas. Aunque en la actualidad no sea visible, el golpeo de las aguas al saltar el azud se producía sobre una escollera de mampostería dispuesta en talud.

El uso compartido de las aguas de este lugar entre los regantes de Aspe y Elche ha sido fuente continua de disputas. El principal motivo era la existencia de dos manantiales junto a la rafa: uno de ellos, la Fuente del Cura o Fuente Norte, presentaba una galería excavada sobre el talud izquierdo del cauce a unos 10 metros aguas arriba de la pared. El segundo, la Fuente de Romero, se ubicaba a los pies de la rafa, en el lecho del río, y llegó a tener una pequeña estructura a modo de azud para derivar sus aguas mediante una cañería hasta la cercana Mina de Barrenas. En ambos casos la propiedad correspondía a la Junta de Aguas de Elche, pero los aspenses utilizaban las aguas que fluían por el río hasta este punto argumentando que les correspondían por ley. Para ello llegaron incluso a instalar en 1877 una noria que mejoraba el caudal de la Acequiecica elevando las aguas del río junto a la Fuente de Romero. La continuidad de estos pleitos hasta bien entrado el siglo XX generó una gran cantidad de documentación y planos, lo que nos permite comprender mejor la evolución de esta infraestructura hidráulica.