El puente del Baño
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El puente del Baño

El topónimo Puente del Baño está contrastado documentalmente al menos desde el siglo XVI, lo que confirma para esos años la presencia de esta estructura sobre el río Tarafa. Posiblemente existiese con anterioridad algún tipo de puente que permitiese el vadeo del río, pero por el momento no han aparecido evidencias documentales o arqueológicas que confirmen una cronología anterior. Sin embargo, sí existen noticias desde el siglo XIV (si no antes) acerca de unos baños en las inmediaciones del castillo del Aljau, lo que explicaría el nombre dado al puente, aunque también fue conocido en el siglo XVII como el Pont del portal de Novelda.

En cualquier caso, todos estos puentes, al igual que los azudes, acueductos, acequias y demás elementos cercanos al Tarafa, eran destruidos o afectados seriamente por las periódicas avenidas del río. La histórica riada de septiembre de 1793, por ejemplo, destruyó totalmente un puente anterior de un único arco de 14 metros de luz y similar altura que había sido reconstruido de cantería pocos años antes, en 1767. En 1795 se volvió a erigir de nuevo, esta vez con menor elevación y mayor número de arcos, bajo la dirección del maestro alarife Francisco Alcaraz, con un coste de 1460 libras de plata.

Hubo que esperar hasta 1850 para que se construyese el puente actual a cargo del contratista murciano Tomás Albaladejo, con estructura de sillería y ensanches en los accesos desde las dos orillas. La última reforma importante se efectuó en 1948, cuando se sustituyó el pretil de piedra labrada por la actual balaustrada de cemento, se eliminaron los apartaderos, y se amplió el ancho de la calzada para permitir la doble circulación simultánea. Para ello se recrecieron los dos lados del arco añadiendo sendas cadenas de hormigón armado, tal y como se puede advertir en la actualidad por las grietas que aparecen en el intradós.

Sin duda sería deseable una repristinación que lo liberase de los revocos de mortero ―francamente alterados― y solucionase las diversas patologías que afectan a su estructura. De esta manera el puente vería reforzada su porte monumental y su valor histórico-artístico.