La rafa superior de la Huerta Mayor y las galerías drenantes
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La rafa superior de la Huerta Mayor y las galerías drenantes

Situado 500 metros aguas abajo de la presa del Fauquí, se trata del segundo azud de captación de aguas del Tarafa. Su origen habría que relacionarlo con la necesidad de suministrar agua para mover la maquinaria del molino de la villa, situado junto al Puente del Baño, cuya actividad aparece documentada al menos desde el siglo XV, y que estuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo XX. El agua llegaba hasta allí por medio de una acequia que, partiendo del lado derecho de la rafa, discurría ceñida al cauce del río hasta adentrarse en dirección al molino atravesando las calles de San Pascual y Santos Médicos; una vez cumplida su función, el agua se reintegraba a la acequia de la huerta Mayor a la altura del puente del Baño. Todavía se conservan algunos de sus tramos, sobre todo los más cercanos a la presa, aunque se encuentran en serio peligro de desaparición.

La presa, de 27 metros de longitud, 4,20 de altura y 2,80 de anchura en su coronación, está construida a base de mampostería recibida con mortero de cal y se corona con losas de mármol rojo. Al igual que sucedía con el resto de infraestructuras dispuestas sobre el lecho del río, ha sido reconstruida cada vez que resultaba afectada por las periódicas avenidas del Tarafa. Existe documentación que certifica su reconstrucción en agosto de 1718 a cargo del maestro alarife Gabriel Mira; en 1752 vuelve a reformarse bajo la dirección del maestro Francisco Aznar, posiblemente tras los destrozos que sufriría durante la riada de 1751. Y en 1791-1792 Cavanilles la cita en su viaje por el Reino de Valencia junto a las demás del cauce, justo un año antes de su nueva destrucción durante el temporal de septiembre de 1793.

En su base se practicó en época indeterminada una perforación a modo de mina, tal vez para facilitar el afloramiento de nuevos caudales, aunque actualmente está seca. Sin embargo, sí existen muy cerca y a ambos lados del cauce dos galerías drenantes de las que mana abundante agua y que configuran en la actualidad el nacimiento del río, tras la bajada del nivel freático por la sobreexplotación de los acuíferos en los últimos 50 años. Ambas aparecen registradas en la cartografía del siglo XIX, desconociéndose cuál es su origen exacto.